La primera edición del Ascend XTRi cumplió con creces
El pasado 25 de julio, a las 3 de la madrugada, 270 triatletas se lanzaron al agua del lago de Lourdes para estrenar el triatlón extremo ASCEND XTRI (hasta entonces, Triathlon des Pyrénées). En el menú: 3,8 km de natación, 180 km de bici cruzando cinco puertos pirenaicos y, para rematar, una carrera a pie que debía llevarles hasta el Pic du Midi. Pero aquel día, la montaña también decidió competir. Niebla, lluvia, frío, granizo y tormentas reescribieron el guion y convirtieron esta primera edición en un auténtico examen de adaptación y resistencia.
3 de la madrugada, Lourdes. Aún es de noche cuando los primeros atletas se meten en el agua del lago. 270 triatletas parten para 3,8 kilómetros de natación en una atmósfera muy particular. En la oscuridad, las luces de los nadadores y de los equipos de seguridad van dibujando poco a poco el recorrido sobre el agua.
Así arranca el triatlón ASCEND, lejos del bullicio habitual de una salida, en el silencio de la noche pirenaica. Al salir del agua, los atletas se dirigen al box. Van dejando Lourdes uno a uno, todavía de noche, guiados por el haz de sus luces. El día no ha hecho más que empezar. Les esperan 180 kilómetros y cinco puertos pirenaicos (5100 m D+). Y para cerrar, un maratrail (42 km y 2740 m D+)...
5 puertos míticos en el recorrido ciclista
El segmento ciclista es una de las señas de identidad de ASCEND. En 180 kilómetros, los participantes atraviesan los Pirineos encadenando cinco ascensiones de primera: Balès, Peyresourde, Val Louron-Azet y Aspin. Un trazado que obliga muy pronto a olvidar los automatismos de un triatlón de larga distancia “clásico”.
Gestionar el esfuerzo, la alimentación, el equipamiento, las subidas largas, las bajadas, los cambios de temperatura y, sobre todo, lo que quedará en las piernas cuando por fin se deje la bici. A medida que pasan los kilómetros, el grupo se estira. Los valles se suceden. Los participantes se van quedando cada vez más solos frente a su propia carrera.
Y poco a poco, otro elemento empieza a ganar un peso enorme en el día: la meteorología. Los Pirineos pueden cambiar de cara en cuestión de minutos. ASCEND 2026 lo demostró de forma muy concreta. La niebla se instala en algunos sectores. Llega la lluvia. Después el frío. Por momentos, el granizo también acompaña a los participantes, mientras las tormentas se forman sobre el macizo. Las condiciones vuelven el recorrido ciclista mucho más exigente de lo previsto.
Más allá del desnivel y los kilómetros, ahora toca pelear contra el enfriamiento, mantener la cabeza fría en las bajadas y seguir comiendo pese al desgaste. Pasan las horas y el cuerpo va al límite. Cuando los primeros participantes alcanzan por fin la segunda transición en Payolle, algunas caras ya cuentan, sin necesidad de palabras, la dureza del día.
Los primeros abandonos, al final del segmento ciclista
Tras 3,8 kilómetros de natación y 180 kilómetros de bici por los Pirineos, dejar la bicicleta en Payolle no es simplemente cambiar de disciplina. Para muchos, es el momento de decidir si el cuerpo aún puede volver a arrancar. Algunos llegan tiritando. Otros están vacíos después de horas bajo la lluvia y el frío. Unos cuantos se quedan aquí.
No porque se hayan quedado sin ganas, sino porque su organismo ya no les permite seguir en condiciones. ASCEND muestra entonces una de sus caras más singulares. En pruebas así, saber continuar es importante. Saber parar puede serlo igual. Para quienes salen de Payolle, empieza otra carrera. Pero mientras tanto, más arriba en la montaña, la situación vuelve a moverse.
El Pic du Midi, inaccesible
El proyecto de ASCEND se construyó alrededor de un destino icónico: el Pic du Midi (2876 m). Tras la natación y la travesía ciclista de los Pirineos, la carrera a pie debía llevar a los atletas hacia el macizo y permitir que quienes cumplieran las condiciones de acceso pudieran continuar hasta la cumbre. Pero en montaña, el recorrido siempre está sometido a una regla superior: la de las condiciones del día. Las tormentas en altura hacen finalmente imposible la subida al Pic du Midi.
Se decide no enviar a los participantes a ese tramo. La seguridad está por encima del guion deportivo. La organización debe entonces adaptar la carrera a pie. Una decisión complicada para una primera edición, porque el Pic du Midi simbolizaba la meta de ASCEND. Pero ante el riesgo de tormenta en altura, no hay un término medio razonable. La cumbre tendrá que esperar.
Pacers para acompañar a los corredores en los últimos kilómetros
El recorrido a pie que finalmente se propuso es menos duro que el imaginado al principio. Pero sería engañoso concluir que el final se volvió fácil. La dificultad simplemente cambió de sitio. Ya no está solo en el desnivel o en los kilómetros que quedan. Está en el frío acumulado, en la fatiga y en la capacidad de seguir avanzando. Las diferencias de tiempo pasan casi a segundo plano. Algunos todavía corren. Otros alternan correr y caminar.
Los «support runners» también cobran toda su importancia en este punto de la prueba. Acompañan, tranquilizan, ayudan con la nutrición y, a veces, simplemente encuentran las palabras justas para arañar unos kilómetros más. ASCEND se convierte entonces en lo que estas pruebas tienen de único: una aventura colectiva que suele acabar con mucha emoción, tanto para los primeros ganadores del evento, el canadiense Samuel Cote (10h50’42) y la austriaca Lisa Wiestner (13h19’16), como para los 237 finishers que lograron cruzar la línea de meta.
Más de 150 voluntarios para sacar adelante el evento
Detrás de esta primera edición también hubo una gran movilización humana. 270 atletas, sus familias y sus equipos de apoyo, más de 150 voluntarios, los equipos médicos y de seguridad, los municipios atravesados, los servicios implicados y todos los que acompañaron el proyecto hicieron posible que ASCEND cobrara vida. Una carrera de este calibre nunca se reduce a una simple traza GPS.
Existe gracias a todas las personas que están sobre el terreno, a veces durante muchísimas horas y con la misma meteorología que los participantes. Esta primera edición también permitió identificar de forma muy concreta los puntos en los que ASCEND aún debe mejorar. La experiencia de 2026 es, desde ya, una base de trabajo valiosísima. La ambición no es repetir esta primera edición tal cual. La edición de 2027 promete ser todavía más espectacular.
ASCEND volverá a los Pirineos los días 24 y 25 de julio de 2027, entre Lourdes y La Mongie.