Entrevista con Marjolaine Pierré: «Estoy satisfecha de mantener esta regularidad en mis resultados»
Publicado el mié, 16 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 16 de septiembre de 2026
Tras la decepción inicial por su quinto puesto en el último Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Niza, donde acarició el podio antes de verlo esfumarse en el medio maratón final, la francesa Marjolaine Pierré se muestra satisfecha de volver a terminar entre las cinco primeras en una prueba de máximo nivel mundial. A sus 26 años, la embajadora de Salomon confirma que habrá que contar con ella durante los próximos años en las distancias IRONMAN. Antes de viajar a Hawái para disputar el próximo Mundial IRONMAN, repasó su carrera en Niza con triathlons.com
Marjolaine, al terminar estaba muy decepcionada por haberse quedado fuera del podio en el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Niza. Pasados unos días, ¿qué balance hace de ese quinto puesto?
Sigo decepcionada. Es duro entrenar tanto para un día concreto y no alcanzar el objetivo que te has marcado. Te implicas al 200 % en una carrera así, sacrificas cosas y, cuando no sale como quieres, siempre cuesta asimilarlo. Pero enseguida relativizas. Podría ser peor. Estoy sana, todo va bien, pude competir y, aun así, estoy contenta de haber tenido la oportunidad de vivir este Campeonato del Mundo en casa, en Niza. Es un poco como al final de un campamento de verano: recoges todo al terminar la semana y te das cuenta de que se ha acabado, de que toca despedirse de los amigos. A la decepción se suma también esa sensación de que se cierra una etapa (*).
Entonces, ¿qué falló el día de la carrera?
En la bici no me encontraba bien en las subidas. Iba realmente bien en el llano y en los descensos, que tenía muy memorizados, pero en las subidas me faltaba fuerza, al menos la que hace falta para avanzar de verdad. Notaba que las piernas no respondían; no quise mirar el crono en el puerto de Vence, una subida que hago habitualmente entrenando. Eso también resulta frustrante: cuando conoces bien el recorrido, sabes exactamente cuánto vales en cada tramo y enseguida ves si estás en la pelea o no.
¿Tiene alguna explicación para ese déficit de energía en la bici?
Es difícil de explicar, porque había intentado prepararme lo mejor posible. Cogí un pequeño virus diez días antes de la carrera, de esos que aparecen en otoño o al final de una preparación, y sabía que todavía estaba luchando contra él. Son pequeños factores que intentas controlar, pero que no puedes dominar del todo. Seguramente se juntaron varias cosas y por eso apareció esa falta de energía.
En la carrera a pie solo pensaba en parar y tumbarme. Estaba completamente KO; mi cuerpo solo quería echarse una siesta. Incluso hay tramos de la carrera a pie que no recuerdo.
¿Esas sensaciones en la bici le afectaron mentalmente antes de empezar a correr?
No, mantuve la concentración. Un triatlón no termina hasta después de la carrera a pie y nunca pensé que estuviera todo perdido. Seguí luchando y me alegré de entrar segunda en la segunda transición; llevaba 4:30 de desventaja, que era bastante, pero arriba del puerto de Vence tenía ocho minutos, así que estaba contenta conmigo misma y quería seguir peleando. Pero cuando empecé a correr solo tenía ganas de desplomarme, como hice en la línea de meta. Durante todo el medio maratón solo pensaba en parar y tumbarme. Estaba completamente KO; no era una hipoglucemia, sino más bien un cansancio general. Mi cuerpo solo quería echarse una siesta. Incluso hay partes de la carrera a pie que no recuerdo. Por ejemplo, a la altura del letrero «ILOVENICE», ya no sé muy bien si pasé por el paseo marítimo o por la carretera... Es como si hubiera estado ausente.
¿Había sentido antes algo parecido?
No realmente, salvo cuando sufrí una deshidratación y luego un desmayo en una carrera. Creo que intenté apurar ese límite al máximo, pero además iba perdiendo puestos, así que mentalmente era difícil mantenerse dentro de la carrera. Soñaba con ese podio y lo tenía al alcance, así que cuando acabas perdiéndolo es complicado. Intenté aferrarme para mantenerme al menos entre las cinco primeras.
Había una participación muy potente y excepcionalmente competitiva. ¿Pudo disfrutar al menos de la batalla con las demás?
No, precisamente por eso estoy un poco decepcionada. Nunca pude responder a los ataques y, cuando me adelantaron, tampoco pude entrar realmente en la pelea. No tenía esa energía, ese cambio de ritmo. Estaba completamente sin fuerzas. Pero, con un nivel tan alto, era muy difícil hacer una estimación del puesto, porque podía haber buenas o malas sorpresas. Y, al fin y al cabo, está bien mantener una línea de resultados y cierta regularidad.
Antes de Niza introdujo una novedad en su preparación: cinco semanas de trabajo en altura en Font-Romeu. ¿Qué conclusiones saca?
Solo puedo sacar conclusiones positivas. Estábamos en un centro de entrenamiento especializado, con todas las instalaciones en el mismo lugar, abiertas de lunes a domingo, de 8:00 a 20:00, y a veces de 6:00 a 20:00. Es muy práctico porque, en esa época, en Niza tenemos que ir a la piscina municipal y estamos condicionados por los horarios y los días de apertura y cierre. Cuando esas limitaciones se suman a las del entrenamiento, la vida se complica. Fue muy agradable tener esa libertad para entrenar. También lo hicimos por los efectos de la altitud.
Precisamente, ¿no atribuye la falta de energía que sintió en carrera a la altitud o al descenso desde Font-Romeu? Sabemos que a veces todo depende de unos pocos días.
Es cierto que hay que hacer muchas estancias en altura para saber realmente cómo responde cada uno. Seguramente influyó en el cansancio que sentí. Pero también creo que el virus probablemente retrasó mi pico de forma. Es un conjunto de parámetros muy delicados y hay que acertar con cada uno para optimizar el rendimiento y la preparación.
Solo tiene 26 años, pronto cumplirá 27, y sigue siendo muy joven frente a las grandes figuras de la disciplina. ¿Le sirve de consuelo?
Sí, por supuesto. Todas mis rivales han disputado muchas más competiciones que yo, algunas incluso han competido en distancia olímpica, y llevan décadas con seguimiento y apoyo. Yo no tuve esa oportunidad: lo aprendí todo por mi cuenta. Durante los primeros años no recibí ninguna ayuda de la federación y me fui construyendo a base de resultados. Primero tuve que conseguir buenos resultados antes de poder pedir ayudas. Y eso necesariamente lleva más tiempo. En definitiva, tuve que ir desbloqueando nuevos niveles poco a poco.
Ahora estoy empezando a aumentar el volumen de carrera a pie. Hasta entonces hacía unos 40-50 km por semana y en Font-Romeu subí a 60-80 km. Era algo nuevo para mí, mientras que mis rivales llevan años haciéndolo.
¿Cree que todavía tiene margen de progresión? ¿Se ve compitiendo durante mucho tiempo en el circuito IRONMAN?
Sí, por supuesto. Ni de lejos estoy en mi máximo. Mi volumen de entrenamiento no es nada elevado, y ha sido una decisión consciente porque no quería saltarme etapas. Casi era una obligación respetar una progresión gradual y no correr más de la cuenta. Por eso me considero al principio o a mitad de mi progresión. Es algo satisfactorio, porque todavía tengo muchas cosas que probar y mucho por hacer, aunque todo debe llegar en el momento adecuado y en la dirección correcta. También hay que tener paciencia y aceptar que a veces te ganen. Y sé que tendré que trabajar más la intensidad y el volumen.
¿Cuándo va a subir ese nivel?
Hace dos años que no tengo fracturas por estrés, así que precisamente en Font-Romeu empezamos a aumentar mi kilometraje corriendo. Hasta entonces hacía unos 40-50 km semanales y subí a 60-80 km. Era algo nuevo para mí, mientras que mis rivales llevan años haciéndolo. En ese aspecto voy un poco retrasada, pero empiezo a poner el foco ahí.
Habla de las numerosas fracturas por estrés que ha sufrido en los últimos años. ¿Por qué y cómo ocurrió? ¿Cree que ya lo ha superado?
Ocurrió en 2021, cuando empecé con el triatlón durante la pandemia de COVID. No tenía ningún conocimiento y cada vez entrenaba más. Lo hacía por diversión, pero compaginándolo con mis estudios de auditoría y contabilidad. Enseguida caí en un déficit energético; perdí el ciclo menstrual y pensé que volvería, pero al final dejé de prestarle atención. Hacía muchas cosas a la vez, no tenía tiempo para mí ni para observar qué estaba pasando en mi vida y en mi cuerpo. Siempre iba acelerada y nunca paraba. Perdí mucho peso, sufrí fracturas por estrés, tuve amenorrea y trastornos de la conducta alimentaria. Todo estaba relacionado. Tuve que entender cómo funcionaban mis hormonas y cuáles eran las señales de estar en forma o no. Fue un proceso muy largo y muy formativo, y perdí mucho tiempo. O quizá, en realidad, lo gané, porque hoy me conozco mucho mejor. También aprendí a competir sin estar entrenada, y eso fortaleció mi mentalidad.
El año pasado me vi superada por todo lo que representa el IRONMAN de Hawái. Este año tengo muchas ganas de volver con más ligereza.
Dentro de menos de un mes estará, en principio, en la línea de salida del Campeonato del Mundo IRONMAN en Kona, Hawái. ¿Con qué objetivo?
Poco a poco, día a día, retomaré sesiones importantes que me devuelvan al camino de Kona. Iré añadiendo carga de forma progresiva, haré entrenamientos más largos y bastante trabajo de aclimatación al calor para acostumbrarme a la temperatura y la humedad de Hawái, porque allí es un factor muy importante. También tengo que pensar en recuperar de Niza, pero como no me encontraba muy bien, no pude exigirme al máximo. Por eso estoy bastante contenta con mi recuperación y podré hacer dos buenas semanas de entrenamiento antes de viajar a Kona y aclimatarme.
¿Qué recuerda de su experiencia hawaiana del año pasado?
Recuerdo una carrera muy difícil. Físicamente estaba muy bien, pero me vi superada por todo lo que representa el evento (**). Creo que es muy difícil hacerlo bien a la primera y tengo muchas ganas de volver con más... ligereza, por decirlo de alguna manera.
¿Es un recorrido y una atmósfera que encajan con usted?
Sí, me recuerda a La Reunión, donde crecí. Me encanta el calor y siempre he entrenado con altas temperaturas; es un factor que no me molesta. El recorrido de Kona es muy duro en bici, aunque también bastante rápido. Además, me gustan los tramos rápidos: no soy solo una escaladora, así que, sinceramente, ¡estoy deseando estar allí!
(*) Niza debía albergar inicialmente el Mundial IRONMAN 70.3 en 2028 y 2030. Tras una decisión presupuestaria del nuevo equipo municipal, ya no será así.
(**) Terminó en la 32.ª posición de la clasificación femenina.
Marjolaine Pierré, en breve
Nacida el 29 de octubre de 1999 en Reims
Doble ganadora del IRONMAN 70.3 Pays d’Aix en 2025 y 2026.
Ganadora del IRONMAN Portugal 2023.
Doble campeona del mundo de Triatlón de Larga Distancia de World Triathlon en 2023 y 2025.
Cuarta en el IRONMAN Hamburgo 2026.
Quinta en el Mundial IRONMAN 70.3 de 2026 en Niza.
Cuarta en el Mundial IRONMAN 2024 de Niza.
Quinta en el Mundial IRONMAN 70.3 de 2025 en Marbella.
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